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  • Marco Tayo Zamora

Mi niño no come sus alimentos solo

Mi hijo de 6 años y 9 meses no come, siempre que llega la hora de los alimentos sabemos que entraremos en la lucha de sentarlo en la mesa y hacerlo comer, les cuento el antecedente, mi hijo come solo cuando lo obligo a comer, entonces me pregunto, ¿tiene o no tiene hambre? desayuno, almuerzo o cena, da igual, siempre es la misma historia, "no quiero comer, no tengo hambre, esa comida no me gusta", rara vez damos en el clavo con la comida que si le motiva a comer, entonces que sucede, ¿acabo de decirles que mi hijo tiene un problema a la hora de la comida?, pues jamás come solo, te preguntarás quizás, ¿existe algo peor?, y si, su cara de malestar y frustración cuando la comida la tiene en frente, el sabe que comienza la lucha de todos los días.





¿Hay algún niño que si coma?

Esta historia se pone peor cuando sucede lo que te conté al inicio, pero en esta ocasión fuera de casa, "que niño tan mal educado, esto no puede ser posible, los papas no se han ocupado de su educación, pobrecito debería comer más, tiene peso lástima, definitivamente debería comer más..."


Mientras investigaba un poco sobre este tema le pregunte a mi esposa ¿Cómo se sentía con este asunto? a lo cual respondió: "Me siento mal, como si la comida que yo hago no estuviera bien hecha, me angustia pensar que no estoy alimentando bien al niño, primero me entristece, después me enfada, luego me estreso y es en ese momento que ya ni puedo más pues que exploto, a ninguna mamá le gusta que dejen comida en el plato".

¿Será que esto me pasa solo a mi?

Aquí descubrí que mi caso no es único.


Comentario de una mamá (sacado del libro de Carlos González, mi niño no me come)


"Ya sé que muchas madres pesadas que dicen que sus hijos no comen; pero es que el mío, Dr. el mío en verdad no come, tendría Ud. que verlo".
Dr. las madres se equivocan doblemente, en 1er lugar, al pensar que su hijo es el único que no come. Su hijo ni siquiera es el que menos come, seguro que en otro país existe alguien que come menos que el suyo.
Pero se equivocan, sobre todo, al pensar que otras madres son «pesadas». Ninguna lo es. Realmente, esos niños comen poco (porque necesitan poco, como explicaremos más adelante), y realmente, esas madres están profunda y legítimamente preocupadas.
¿Por qué nos duele tanto?
Las madres se preocupan, lógicamente, por la salud de su hijo. Pero hay algo más, algo que convierte la inapetencia en un problema mucho más angustioso que la tos o los mocos. Por una parte, la madre tiende a creer (o le hacen creer) que ella tiene la culpa: que no ha preparado adecuadamente la comida, que no ha sabido dársela, que no ha educado bien a su hijo... Por otra parte, tiende a tomárselo como un asunto personal, como nos muestra Laura:



(...) mi única hija de dieciocho meses, el problema es que no hay manera de que coma en condiciones. Muchas veces me pone los nervios a flor de piel, cuando le preparo su comida con mil amores y después de dos cucharadas la echa para fuera. ¿Qué puedo hacer para que coma como Dios manda?
No sólo la niña está inapetente, sino que encima se permite «despreciar» los esfuerzos de su madre en la cocina. Por cierto, no sabíamos que Dios tenía normas sobre lo que deben comer los niños. ¿Habrá querido decir «como su pediatra manda»? Casi todas las madres expresan este profundo sentimiento personal diciendo «No me come» en vez de «No come».

Otras cosas que pude conocer:


  1. Que la etapa en que los niños crecen más es el primer año de vida. "(por lo que la misma cantidad de comida en los años siguientes no se aprecian de la misma forma y lo que hacemos es aumentar la cantidad que creemos necesita".

  2. En el 2do y 3er año es de menor crecimiento en relación al 1er año. "(duplique la comida y no crece como en los 1ero años, algo debo estar haciendo algo mal, creo que triplicare la dosis)"

  3. Desde el 4to año hasta la pubertad, el crecimiento es más lento. "(Presión de la sociedad, críticas de la familia, claro como no lo vi, la solución es que debe comer más verduras)

Déjame decirte algo, no soy un profesional en pediatría, ni tampoco nutricionista, lo que si soy es un papá que entendió que no puede ser perfecto, pero si efectivo, y que mi efectividad radica en tener claro que tengo limitaciones, que puedo y debo buscar ayuda; además no martirizarme porque mi hijo no come lo que creo que debería comer. (la cantidad de comida que necesita mi hijo jamás será la que yo pienso)


Lo importante es saber que no debo traumatizar a mi hijo a la hora de la comida, que lo que el coma seguramente será menor, igual o más que otros niños. Pero que el siempre debe verme como la persona que más lo ama, al tratarlo con respeto, cuidado y amor. Que esto no me pasa solo a mi y que la clave es seguir preparándome.

Continuará…


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